¿Miedo, angustia o ansiedad?
El
miedo es una emoción
primaria de defensa que es provocada por una situación de peligro que puede ser
real o producida por la fantasía. El
miedo es una de las emociones básicas del ser humano, es decir, que todas
las personas contamos con el mecanismo del miedo que nos acompaña desde que
nacemos y cumple una función adaptativa, ya que nos ayuda a detectar un peligro
y huir de él. Si no tuviéramos miedo,
no podríamos sobrevivir. Por ejemplo: tengo miedo a que el asaltante que se
encuentra frente a mí, dispare el arma de fuego. Esta es una situación real.
El miedo con frecuencia está acompañado por una reacción orgánica que prepara al cuerpo para la defensa que se traduce en actitudes de ataque y huida. Cuando el miedo no tiene una situación concreta para presentarse, se le conoce como irracional. Un miedo racional es una emoción necesaria que nos ayuda a prevenir situaciones que pueden llegar a afectarnos, como por ejemplo, miedo porque perdí el empleo, miedo a un animal venenoso que se presenta en el jardín, miedo al cambio porque se deja la zona de confort.
Algunas señales o síntomas de que
tenemos miedo son las actitudes
demasiado apegadas, impulsivas o distraídas; movimientos nerviosos o tics
temporales (movimiento del párpado); problemas para quedarse dormido o dormir
más de lo habitual; manos sudorosas; ritmo cardiaco se elevado para conseguir
aumentar la tensión arterial, la respiración se acelera para captar más
oxígeno; los músculos se tensan como para prepararse para luchar o huir; el
sudor permite eliminar el exceso de calor muscular; se presentan náuseas y
dolores de estómago; dolores de cabeza e incluso vértigo; también la digestión
se enlentece para reservar más sangre para el cerebro y los músculos, así como
la pupila se dilata para poder discriminar visualmente de mejor manera el
peligro presente.
Desde una perspectiva psicológica, el miedo, la ansiedad y la angustia son
conceptos diferentes, pero como su relación es tan cercana debido a que
provocan los mismos sentimientos y síntomas, aunque en forma distinta, se
entiende que comprender la diferencia de estos términos es la clave para
establecer el tratamiento adecuado.
La
angustia se asocia
por lo general con la ansiedad, ya
que por ejemplo, en alemán existe un término único para ambos estados emotivos:
Angst. En inglés sólo se utiliza el
concepto: anxiety, también para
ambos estados emotivos. Los psiquiatras prefieren hablar de ansiedad para referirse sólo a los
aspectos psíquicos de la emoción en cuestión. Por otro lado, hay quien
considera la angustia como una fase
grave de la ansiedad que se mantiene
con una condición fisiológica y psicológica no normal. La angustia es fundamentalmente diferente del miedo. Sentimos miedo siempre de esta o aquella
situación determinada; en cambio, con la angustia uno está desorientado, y como
decía el filósofo Martin Heidegger,
el hombre mismo comprueba que la angustia revela la nada.
En psiquiatría la angustia está ligada a sensaciones corporales sobrecogedoras,
normalmente como presión en el pecho o dolor en el estómago y que se acompañan
por un temor inminente. Las personas que padecen angustia se enfocan en el presente y se les dificulta realizar una
tarea a la vez.
Entre el miedo y la angustia
existen matices que nos permiten diferenciarlos. El miedo, como ya vimos, es una emoción adaptativa frente a una
amenaza inminente, objetiva, concreta. En cambio, la angustia aparece como un sentimiento sin motivo e independiente
de las circunstancias objetivas externas. El
miedo se presenta también durante el desarrollo
evolutivo de la persona, propiciado por situaciones vitales adversas, tales
como una pérdida o la separación de un ser querido, en el que no aparecen sentimientos
angustiosos y son el reflejo normal de mecanismos de adaptación, que se ponen en
marcha. La angustia hace referencia
a una sensación más opresiva, sobrecogedora, asfixiante, paralizante o
inmovilizante que deteriora el desempeño de la persona.
La
angustia por lo
general se define como la congoja o aflicción. Es un estado afectivo que
implica malestar psicológico acompañado de cambios orgánicos. También se dice
que es un estado emocional penoso y de sufrimiento psíquico en el cual el
sujeto responde a un miedo desconocido. Hay tipos y grados de angustia que
conducen a una enfermedad psicológica y puede necesitar de terapias y
tratamientos farmacológicos.
La
ansiedad tiene su
origen en el término latino anxietas,
como ya mencioné. La ansiedad es el estado de conmoción, nerviosismo, intranquilidad
o preocupación que experimenta una persona. En medicina la ansiedad es el
estado angustioso que se presenta junto a una neurosis. Por ejemplo: “Siento
ansiedad por presentar mi examen profesional”. “Siento gran ansiedad por la
compra de la casa”. “Siento gran ansiedad porque a mi hijo lo suspendieron de
la escuela”.
La
ansiedad no debe
confundirse con el trastorno de ansiedad.
El último puede tener una base familiar y genética. A grandes rasgos, la
combinación de preocupación crónica y la tensión somática da por resultado el
trastorno de ansiedad generalizada.
Una persona puede sufrir tanto de
angustia como de ansiedad a la vez, ya que ambos sentimientos se asocian
íntimamente con un exagerado miedo a lo desconocido. Conceptualmente, es
difícil hacer la diferencia entre ansiedad y angustia. La angustia hace
referencia a una sensación que se experimenta más a nivel corporal, opresivo,
sobrecogedor, que encoge el pecho y el estómago. La ansiedad es una sensación más mental de sobresalto,
preocupación, de inquietud, desasosiego más sostenido que genera tensión y con
gran necesidad de aire.
Para evitar que el miedo se vuelva un
hábito en nuestra personalidad y se transforme en angustia o ansiedad, es
preciso asistir con un especialista.
Nos ponemos a tus órdenes a los
teléfonos celulares: 5530561207 / 5554061322 y el los teléfonos del
consultorio: 55923293 / 55925915.

