viernes, 3 de octubre de 2014

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¿Miedo, angustia o ansiedad?

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¿Miedo, angustia o ansiedad?
El miedo es una emoción primaria de defensa que es provocada por una situación de peligro que puede ser real o producida por la fantasía. El miedo es una de las emociones básicas del ser humano, es decir, que todas las personas contamos con el mecanismo del miedo que nos acompaña desde que nacemos y cumple una función adaptativa, ya que nos ayuda a detectar un peligro y huir de él. Si no tuviéramos miedo, no podríamos sobrevivir. Por ejemplo: tengo miedo a que el asaltante que se encuentra frente a mí, dispare el arma de fuego. Esta es una situación real.
Por otro lado, cuando una persona afirma que tiene miedo a la oscuridad porque puede encontrar “monstruos, brujas, duendes, fantasmas” se refiere a una ilusión o fantasía. El ser humano posee una imaginación que tiene un papel muy importante en cuanto a la percepción de las situaciones que se le presentan, de tal forma que el miedo puede surgir con el solo hecho de pensar en un posible peligro. Esta anticipación puede ser la raíz de la ansiedad que en algunos casos se le considera como un tipo de miedo que se enfoca en el futuro y que no hay evidencia de que pueda acontecer.
El miedo con frecuencia está acompañado por una reacción orgánica que prepara al cuerpo para la defensa que se traduce en actitudes de ataque y huida. Cuando el miedo no tiene una situación concreta para presentarse, se le conoce como irracional. Un miedo racional es una emoción necesaria que nos ayuda a prevenir situaciones que pueden llegar a afectarnos, como por ejemplo, miedo porque perdí el empleo, miedo a un animal venenoso que se presenta en el jardín, miedo al cambio porque se deja la zona de confort.



Algunas señales o síntomas de que tenemos miedo son las actitudes demasiado apegadas, impulsivas o distraídas; movimientos nerviosos o tics temporales (movimiento del párpado); problemas para quedarse dormido o dormir más de lo habitual; manos sudorosas; ritmo cardiaco se elevado para conseguir aumentar la tensión arterial, la respiración se acelera para captar más oxígeno; los músculos se tensan como para prepararse para luchar o huir; el sudor permite eliminar el exceso de calor muscular; se presentan náuseas y dolores de estómago; dolores de cabeza e incluso vértigo; también la digestión se enlentece para reservar más sangre para el cerebro y los músculos, así como la pupila se dilata para poder discriminar visualmente de mejor manera el peligro presente.
Desde una perspectiva psicológica, el miedo, la ansiedad y la angustia son conceptos diferentes, pero como su relación es tan cercana debido a que provocan los mismos sentimientos y síntomas, aunque en forma distinta, se entiende que comprender la diferencia de estos términos es la clave para establecer el tratamiento adecuado.
La angustia se asocia por lo general con la ansiedad, ya que por ejemplo, en alemán existe un término único para ambos estados emotivos: Angst. En inglés sólo se utiliza el concepto: anxiety, también para ambos estados emotivos. Los psiquiatras prefieren hablar de ansiedad para referirse sólo a los aspectos psíquicos de la emoción en cuestión. Por otro lado, hay quien considera la angustia como una fase grave de la ansiedad que se mantiene con una condición fisiológica y psicológica no normal. La angustia es fundamentalmente diferente del miedo. Sentimos miedo siempre de esta o aquella situación determinada; en cambio, con la angustia uno está desorientado, y como decía el filósofo Martin Heidegger, el hombre mismo comprueba que la angustia revela la nada.
En psiquiatría la angustia está ligada a sensaciones corporales sobrecogedoras, normalmente como presión en el pecho o dolor en el estómago y que se acompañan por un temor inminente. Las personas que padecen angustia se enfocan en el presente y se les dificulta realizar una tarea a la vez.
Entre el miedo y la angustia existen matices que nos permiten diferenciarlos. El miedo, como ya vimos, es una emoción adaptativa frente a una amenaza inminente, objetiva, concreta. En cambio, la angustia aparece como un sentimiento sin motivo e independiente de las circunstancias objetivas externas. El miedo se presenta también durante el desarrollo evolutivo de la persona, propiciado por situaciones vitales adversas, tales como una pérdida o la separación de un ser querido, en el que no aparecen sentimientos angustiosos y son el reflejo normal de mecanismos de adaptación, que se ponen en marcha. La angustia hace referencia a una sensación más opresiva, sobrecogedora, asfixiante, paralizante o inmovilizante que deteriora el desempeño de la persona.
La angustia por lo general se define como la congoja o aflicción. Es un estado afectivo que implica malestar psicológico acompañado de cambios orgánicos. También se dice que es un estado emocional penoso y de sufrimiento psíquico en el cual el sujeto responde a un miedo desconocido. Hay tipos y grados de angustia que conducen a una enfermedad psicológica y puede necesitar de terapias y tratamientos farmacológicos.
La ansiedad tiene su origen en el término latino anxietas, como ya mencioné. La ansiedad es el estado de conmoción, nerviosismo, intranquilidad o preocupación que experimenta una persona. En medicina la ansiedad es el estado angustioso que se presenta junto a una neurosis. Por ejemplo: “Siento ansiedad por presentar mi examen profesional”. “Siento gran ansiedad por la compra de la casa”. “Siento gran ansiedad porque a mi hijo lo suspendieron de la escuela”.
La ansiedad no debe confundirse con el trastorno de ansiedad. El último puede tener una base familiar y genética. A grandes rasgos, la combinación de preocupación crónica y la tensión somática da por resultado el trastorno de ansiedad generalizada.
Una persona puede sufrir tanto de angustia como de ansiedad a la vez, ya que ambos sentimientos se asocian íntimamente con un exagerado miedo a lo desconocido. Conceptualmente, es difícil hacer la diferencia entre ansiedad y angustia. La angustia hace referencia a una sensación que se experimenta más a nivel corporal, opresivo, sobrecogedor, que encoge el pecho y el estómago. La ansiedad es una sensación más mental de sobresalto, preocupación, de inquietud, desasosiego más sostenido que genera tensión y con gran necesidad de aire.
Para evitar que el miedo se vuelva un hábito en nuestra personalidad y se transforme en angustia o ansiedad, es preciso asistir con un especialista.
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