La dependencia emocional
Es un estado psicológico que se manifiesta en las relaciones de pareja.
Definición
Estas relaciones se caracterizan por ser inestables, destructivas y
marcadas por un fuerte desequilibrio, donde el dependiente se somete, idealiza
y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma
negativa a su autoestima, y a su salud física y/o
mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les cause se sienten
incapaces de dejarla, siendo los intentos nulos o fútiles. Tienen intenso miedo
a la soledad y pánico a la ruptura, la cual en caso de producirse conduce a la
vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la
relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, y
síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en
caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior.
Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y
de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes
relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de
seguridad y afecto que constituye su pareja. Son frecuentes las distorsiones
cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona
su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo,
de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.
Siguiendo la línea de la teoría del apego, el vínculo afectivo que el
dependiente reproduce en sus relaciones de pareja es el de tipo
ansioso-ambivalente, caracterizado por una marcada inseguridad y ansiedad ante
la separación. En las relaciones se evidencia en lo siguiente: continua necesidad
de saber que es amado por su pareja, búsqueda incesante del candidato a pareja
y selección precipitada del mismo, miedo a no ser querido, miedo a la pérdida
de su pareja e ideas contradictorias sobre el amor.
A su vez, podemos hablar de tres grados de vinculación:
♠ Vinculación afectiva
adecuada: Amor sano, consistente en dar y recibir.
♠ Desvinculación afectiva
exagerada(por defecto): La persona es incapaz de establecer lazos con otras
personas. Mostrándose fría, distante y hostil.
♠ Vinculación afectiva
exagerada (por exceso): Característico de la dependencia emocional. El vínculo
que se establece con la pareja estaría desvirtuado por una excesiva necesidad
de afecto, con el fin de compensar sus carencias afectivas.
Constituye el polo opuesto de
la desvinculación, siendo ambas formas de vinculación patológicas y desadaptativas en las
relaciones interpersonales.
La incidencia que presenta la dependencia emocional entre la población
ronda el 10%, según un estudio del año 2006 de la Fundación Instituto Espiral.
Presenta síntomas variados que dificulta su diagnóstico, desde la depresión,
los trastornos obsesivos o los síndromes desadaptativos.
Terminología
La dependencia emocional, recibe diferentes denominaciones en la
literatura, artículos académicos y en los libros de autoayuda. Pese a las
discrepancias en cuanto a la terminología empleada, la mayoría de los autores
coinciden en los supuestos básicos y en las características definitorias de
esta problemática.
+ El autor más representativo en la materia es Jorge Castelló. Este
autor habla explícitamente de dependencia emocional, y su manual es uno
de los más citados a la hora de referirse a la dependencia emocional.
+Walter Riso emplea el término apego afectivo, haciendo hincapié
con este término, en los problemas de vinculación que manifiesta la persona
apegada.
+ Otro término empleado, sobre todo, en los manuales de autoayuda es el
de adicción al amor , considerada como una de las nuevas
"adicciones sin sustancias". Los paralelismos que guarda con la
dependencia emocional son indudables, no obstante, algunos autores matizan la
siguiente diferenciación:
- Adicción como rasgo: Se
repite una y otra vez el mismo esquema en todas las relaciones de pareja. Se es
adicto a las relaciones de pareja en general.
- Dependencia emocional como
estado: Esto es, no sucede de manera sistemática en todas las relaciones. La
dependencia se produce en el contexto de una pareja en concreto, no teniendo
por qué ser así con el resto.
En cuanto al tipo de pareja que estas personas buscan, también hay
diferencias en cuanto a la denominación:
- En la adicción al amor: los
denominan "evitadores del compromiso". Personas inaccesibles
afectivamente.
- En la dependencia emocional:
se emplea el término objeto, que proviene del psicoanálisis. Definidos como
narcisistas y dominadores.
+ Otras terminologías utilizadas son las de dependencia sentimental o
afectiva: términos que al igual que el de dependencia emocional ponen de
relieve que se trata de una problemática relacionada con el mundo de los
afectos. Todos ellos con un denominador común: necesidad excesiva de afecto.
Dejando a un lado la confusión terminológica, cabe destacar que la
mayoría de las teorías elaboradas, han surgido de la práctica terapéutica, pero
carecen de rigor científico. Los estudios son prácticamente nulos, esto puede
ser debido a la dificultad de abordar un fenómeno tan complejo y resbaladizo
como es el tema de los sentimientos y los afectos.
A su vez, vivimos en una sociedad que mitifica el amor, y hace que
veamos como normales comportamientos que distan de la normalidad, debido al
malestar que generar en las personas que los realizan. Además, la falta de
consenso entre los profesionales de la Psicología, en cuanto a su definición,
etiología, o similitud con otros constructos, dificulta aún más su
investigación.
Por último, es frecuente encontrar textos en los que se refieren a la
dependencia emocional como un trastorno de personalidad, pero esto es erróneo,
ya que no se encuentra recogido como tal en ningún manual diagnóstico como el DSM-IV o el CIE-10. Siguiendo la consideración
de que no es un trastorno, etiquetar la dependencia emocional como crónica y
estable sería bastante débil, ya que no hay ninguna prueba ni estudio al
respecto. Pudiendo perpetuarse el problema no por su cronicidad, sino porque en
muchos casos la persona no es consciente del problema, y por tanto, no puede
poner en marcha los medios necesarios para atajarlo. Como en otros problemas de
índole psicológica, el primer paso para solucionarlo es pues, ser consciente de
ello.
La consideración de crónico puede ser peligrosa porque de
ser entendido de esa manera, la persona que lo padezca puede pensar que su
problema se puede paliar, pero no superar. Conformándose con relaciones
inestables y destructivas, ya que siempre va a ser así. La palabra crónico
cierra la puerta al cambio, y en este caso de manera injustificada ya que no
hay evidencia científica de que sea así.
Conceptos diferentes[editar]
Debido a ciertas similitudes que comparten con la dependencia emocional,
los conceptos que se definen a continuación son confundidos y empleados de
forma incorrecta, incluso entre los propios profesionales que atienden en su
consulta a los pacientes. No obstante, son diferentes y hay que saber
discriminarlos para poder tratarlos de forma correcta:
♦ Sociotropía: La dependencia
emocional y el intenso temor al rechazo, se dan en el ámbito de las relaciones
interpersonales, no exclusivamente en la relación de pareja. Son personas con
gran predisposición a padecer trastornos depresivos.
♦ Bidependencia o doble
dependencia: la persona presenta dos dependencias simultáneas. Por ejemplo, a
la pareja y a las sustancias tóxicas.
♦ Codependencia emocional: personas con gran necesidad de
agradar. Suelen buscar por pareja, personas con problemas (como adicciones a
sustancias, alcohol, ludopatía, etc.) o débiles en algún sentido. Tienen una
excesiva necesidad de garantizar el bienestar de su pareja, asumiendo la pesada
carga de sus problemas como suyos y tratando de resolverlos. Priorizan tanto el
cuidado del otro, que lo anteponen a sus propias necesidades. Con lo cual, a lo
largo de la relación la falta de equidad produce en el codependiente malestar y
resentimiento. El rol que adopta el codependiente es el de cuidador/salvador de
su pareja.
♦ Dependencia instrumental: La
dependencia se produce en el ámbito económico o material, no en el de los
afectos.
♦ Trastorno por dependencia
emocional: Necesidad excesiva de cuidado y protección en varios contextos. Su
necesidad no se circunscribe exclusivamente al ámbito de las relaciones de
pareja, pudiendo depender de varias personas significativas. Presentan
características comunes con la dependencia emocional tales como:
comportamientos de sumisión y subordinación, miedo a la soledad y al abandono,
adopción de una posición inferior en las relaciones, y pueden soportar maltrato
físico o verbal, con tal de seguir dependiendo de las personas. Pero en su
caso, esto se debe a que son personas poco autónomas, que se sienten incapaces
de valerse por sí mismas en la vida cotidiana.
Necesitan estar
sobreprotegidos y con una ayuda constante de los demás para tomar decisiones y
asumir sus responsabilidades. Carecen de iniciativa y son dóciles. La
diferencia fundamental radica en lo siguiente:
- En el trastorno por
dependencia emocional: se tiene una personalidad dependiente, y falta de
funcionalidad de manera independiente.
- En la dependencia emocional:
se depende de la pareja para cubrir carencias afectivas.
Características del
dependiente emocional
1. Baja autoestima: La cual se ve deteriorada en
la relación de pareja.
- Miedo a la soledad: Les produce incomodidad, malestar e incluso ansiedad. No
conciben la vida sin alguien a su lado. No les gusta la idea de estar a
solas consigo mismos.
- Estado de ánimo disfórico: Sujeto al transcurso de la relación de
pareja. Los trastornos más prevalecientes, son la ansiedad y la depresión.
Sentimientos negativos como culpa, preocupaciones y sensación de vacío que
solo pueden llenar con la presencia de su pareja.
- Lugar prioritario de la relación: Anteponen su pareja al
resto de familiares, amigos, obligaciones,etc. Dedican su tiempo, esfuerzo
e incluso pensamientos a la pareja, la cual es el centro de importancia,
descuidando otros aspectos de su vida.
- Necesidad de acceso continuo al compañero: Que se puede traducir
en urgencia por ver a la pareja o deseos de saber de ella, a través de
llamadas telefónicas, correos, etc. Para el dependiente lo ideal sería
pasar el mayor tiempo posible con su pareja. Esta necesidad de acceso tan
voraz del dependiente puede resultar agobiante e incómoda para su pareja.
- Autoanuluación: Renuncian a ser ellos mismos, con el fin de agradar a su pareja.
Pueden llegar incluso a aceptar realizar determinados actos que les
parezcan denigrantes, o no les reporten ninguna satisfacción.
- Deseos de exclusividad: El dependiente deseará una exclusividad
recíproca, donde el centro de la vida del otro sea él. No dudan en
aislarse del resto del mundo para pasar más tiempo con su pareja.
- Necesidad de agradar: No solo a su entorno cercano, sino
también a los desconocidos. Les preocupan las críticas y el rechazo del
resto. Llevan a cabo comprobaciones para asegurarse que los demás les
acepten.
- Déficit de habilidades sociales: No tienen un adecuado
desarrollo de la asertividad. Sus conversaciones
giran en torno al monotema que constituye su relación de pareja.
- Ocupar un papel inferior en la relación de pareja: Esto
no excluye que pueda suceder lo contrario, ya que también existe la
"dependencia emocional dominante".
Características de la pareja
El perfil de la pareja a la que se vincula el dependiente emocional, y
con la cual forma estas relaciones marcadas por el desequilibrio, son las
siguientes:
- Autoestima elevada: Son personas con un autoconcepto positivo,
en ocasiones por encima de lo normal. Se sobrevaloran a sí mismos, y
menosprecian al dependiente. Son egocéntricos, soberbios y arrogantes.
- Rol dominante: Adoptan en la relación de pareja una posición superior,
reforzándola a través de comportamientos explotadores, hostiles y
despectivos hacia el dependiente. Se muestran fríos, distantes, y con
escaso interés hacia la pareja. Aprovechan su estatus superior para
descargar sus frustraciones sobre el dependiente, pudiendo incluso
recurrir a la violencia física o verbal como humillaciones, menosprecios y
otros comportamientos denigrantes.
- Muestran poco afecto por su pareja pudiendo ser
manipuladores, mentirosos y posesivos. Exigen exclusividad y fidelidad por
parte de su pareja, pero para ellos mismos desde su posición dominante no
se aplican las mismas normas, siendo frecuentes los devaneos amorosos con
terceros. Son conocedores del intenso miedo a la ruptura de su pareja, lo
cual pueden utilizarlo como una baza a su favor.
- Es frecuente que padezcan el trastorno narcisista de la
personalidad: caracterizado por una exageración patológica de la
autoestima e infravaloración de los demás. En el que se utiliza a las
personas para alimentar su propio ego.
- Habilidades sociales: Tienen un cierto encanto interpersonal,
son ingeniosas y tienen sentido del humor.
Este tipo de personas son consideradas interesantes e idealizables por
el dependiente emocional. Mientras que las que no son así pueden resultarles
aburridas, con las cuales suelen mantener relaciones de transición, hasta que
encuentran a alguien interesante.
No obstante, no siempre tienen porque darse estas características en la
pareja. Puede ocurrir que el dependiente emocional con su forma de
relacionarse, sus comportamientos y actitudes, evoque y facilite en el otro la
aparición de comportamientos dominantes, hostilidad y pocas muestras de afecto,
entre otras características. Pudiendo comportarse esa persona de modo
completamente diferente con otras parejas sin dependencia emocional, ya que
estas no suscitarían en él dichas respuestas.
Fases de la relación
1-. Inicio de la relación : Cuando conocen a alguien que les
interesa sienten una alegría, ilusión y entusiasmo desmedido. Fantasean y se
crean expectativas de un futuro al lado del otro. Esto ocurre pudiendo haber
tenido incluso sólo un par de citas. Aun así, rápidamente muestran su interés
por el otro y sus deseos de conocerle.
2-. Fase de sumisión : Idealizan a la pareja y se someten a ella,
como forma de preservar la relación y evitar así la temida ruptura. El marcado
desequilibrio comienza aquí a hacerse patente, adoptando la pareja una posición
superior y el dependiente una posición inferior.
3-. Deterioro de la relación : El desequilibrio se acentúa
enormemente entre ambos miembros de la pareja. El maltrato psíquico y/o físico
produce en el dependiente un gran malestar y sufrimiento. Como consecuencia de
esto, sus sentimientos de inferioridad e infravaloración se ven reforzados, por
lo que al mismo tiempo que baja su autoestima aumenta su necesidad extrema de
afecto hacia el otro. Situación que acompañada de un terrible miedo a la
soledad, hace que su relación se convierta en un círculo vicioso del cual les
resulta muy difícil salir.
4-. Ruptura : En caso de producirse la ruptura, lo más frecuente
es que la iniciativa la tome la pareja del dependiente. El dependiente tratará
de reanudar la relación, a pesar de lo tormentosa y destructiva que le
resultase. Producida la ruptura el dependiente emocional padece el síndrome de
abstinencia, siendo este el momento en el cual suelen acudir a terapia.
5-. Concatenación de relaciones : Son relaciones intrascendentes,
sin mucha importancia para el dependiente, que sirven para paliar sus soledad.
Pueden concatenar este tipo de relaciones hasta encontrar a alguien que se
ajuste a su perfil de pareja (fría, hostil, distante). A su vez, pueden ser
fruto de un intento del dependiente por suplir la pérdida de su anterior
pareja, de la cual no se acordaran en cuanto tengan a otra persona en mente.
6-. Reinicio del ciclo : En cuanto el dependiente encuentre a una
persona que se ajuste al perfil que busca, el ciclo se iniciará de nuevo. Y con
ello, los comportamientos de sumisión e idealización que no se observan en las
relaciones de transición.
Síndrome de Abstinencia
Este término se emplea por las similitudes entre lo que experimenta el
dependiente emocional tras romperse su relación de pareja, y lo que se vivencia
en las adicciones tras cesar el consumo del
tóxico (drogas, tabaco, alcohol, etc.).
Lo normal sería que el fin de una relación perjudicial fuese como una
bendición, pero para el dependiente emocional se convierte en un auténtico
suplicio. Siendo los siguientes síntomas algunos de los más frecuentes:
- Pensamientos obsesivos en
torno al antiguo compañero. Recordando los momentos buenos de la relación y
relegando al olvido los momentos tormentosos.
- Pese al dolor, sufrimiento y
humillaciones que soportasen en la relación, sienten una fuerte y compulsiva
necesidad de tener contacto con la ex-pareja.
- Angustia, desesperación,
ansiedad.
- Constantes ganas de llorar,
tristeza e incluso depresión.
- Múltiples intentos de
retomar la relación, aunque estos supongan atentar contra su propia dignidad.
Siendo lo más importante llenar el vacío y apaciguar la soledad que la ruptura
les ha producido.
- Dificultad para conciliar el
sueño.
Si la ex-pareja se pone en contacto con el dependiente emocional, y le
genera expectativas de reconciliación, aunque sean mínimas, todos estos
síntomas desaparecerán automáticamente.
El dependiente emocional experimenta el síndrome de abstinencia,
independientemente del miembro de la pareja que propiciase la ruptura, lo que
variará, eso sí, será la intensidad. Si este periodo se gestiona de forma
adecuada, los síntomas remite con el paso del tiempo.
En cuanto a la duración, puede ser de meses o incluso años depende de la
persona y de la relación. En este sentido, cabe señalar que tanto como para
superar el síndrome de abstinencia, como para que no se produzcan recaídas, es
fundamental la presencia de algún tipo de contacto con la ex-pareja. Esto
implica, que se ha de intentar quedar personalmente, así como las llamadas
telefónicas, correos, mensajes, etc. Lo cual le resulta bastante difícil debido
a sus deseos irresistibles de volver al lado de la ex-pareja.
A causa del malestar que conlleva el síndrome de abstinencia, la persona
puede optar por:
♠ Querer retomar la relación:
se puede observar como en estas relaciones son frecuentes las constantes
rupturas y posteriores reconciliaciones.
♠ Encontrar una nueva persona:
que llene el vacío que ha dejado la ex-pareja, la cual pasará al más absoluto
olvido.
A corto plazo, el intenso malestar desaparece, pero de estas dos formas
el problema no se supera, con lo que ello conlleva: vivir el amor no como algo
placentero, sino desde el sufrimiento.
Para concluir[editar]
Es importante hacer una breve matización: no debemos patologizar toda
dependencia, atribuyéndola connotaciones negativas, ya que se trata de un
componente normal, saludable e incluso necesario en la vida de pareja.
Algunos autores, para distinguir entre dependencia saludable y
dependencia emocional, hacen alusión a una cuestión de grado, en este caso por
exceso. Pero al tratarse de una cuestión intangible los límites son de difícil
acotación.
Por último no hay que olvidar que la dependencia emocional constituye un
problema, que impide a la persona abandonar una relación dañina y seguir con su
vida. Lo que subyace a su "te quiero" es en realidad un "te
necesito". La persona pierde el control de la situación, y cual adicto
con su droga, piensa que si se lo propone puede dejar a su pareja. Pero a la
hora de la verdad, permanecen pasivos e impotentes, resultándoles casi
imposible. Todo esto tiene que pasar por un proceso de duelo en el que la
persona tiene que reconocer que es dependiente emocional de su pareja y acudir
a un profesional para tratar esta dependencia ya que obviamente no es bueno.
Este es un problema psicológico ya que buscan en la pareja algo que les falta
en su vida, algo que tal vez no encuentran en ellos mismos, pero no lo
encuentran no porque no lo tengan sino que no se conocen a ellos mismos
realmente. En la práctica clínica se pone de manifiesto que esta problemática
es más prevaleciente entre el sexo femenino.
Referencias[editar]
Bibliografía[editar]
- Bisquerra Alzina, R. Educación para la ciudadanía: el enfoque de
la educación emocional.
- Castelló Blasco, J. Dependencia emocional: características y
tratamiento.
- Castelló Blasco, J. La superación de la dependencia emocional.
- Congost. S. Manual de dependencia afectiva.
- Congost. S. Cuando amar demasiado es depender.
- De la Villa Moral Jimenez, M y Sirvent Ruiz, C. Dependendencias
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- Riso, W. ¿Amar o depender?: cómo superar el apego afectivo y
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- Riso, W. Los límites del amor: cómo amar sin renunciar a ser tu
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- Ruiperez, D y L. Lobo. L.Mi mente es mi enemigo.
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